Músicos con parálisis actúan con sólo sus ondas cerebrales.

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Imagínese viendo un cuarteto de cuerdas tocar música hermosa.

El Centro Interdisciplinario de Investigación en Informática de la Universidad de Plymouth y el Hospital Real de Neuro-discapacidad de Londres se unieron para crear un espectacular cuarteto de cuerdas.

Pero esta no era una actuación típica.

Todos los músicos en este cuarteto tenían deficiencias motoras severas, que pueden afectar la capacidad de una persona para moverse.

Las alteraciones motoras pueden ser causadas por una serie de cosas diferentes, como una enfermedad de las neuronas motoras como la esclerosis lateral amiotrófica (conocida como ALS o enfermedad de Lou Gehrig). En casos severos, una persona puede no ser capaz de moverse o hablar en absoluto.

Para los músicos como esta gente, su condición presentaría normalmente una barrera considerable a poder tocar música como lo hicieron una vez. Pero en este caso, los investigadores y los médicos encontraron una manera de dejarlos tocar de todos modos.

La idea era la siguiente: si los músicos todavía tienen talento musical pero simplemente no pueden hacer los movimientos físicos, lo haremos para que no necesiten hacer movimientos físicos.

Primero, los investigadores ponen dispositivos elásticos, cap-like que pueden leer ondas cerebrales en las cabezas del músico.

Luego, durante la representación, una pantalla de ordenador presentó a los cuatro músicos con selecciones de frases musicales cortas y diferentes.

Los músicos podían elegir qué frase querían simplemente mirándola. Las gorras luego recogieron estas ondas cerebrales y enviaron la información a otros cuatro músicos cercanos que tocaron la música para ellos (así que, técnicamente, tal vez esto sería un octeto).

El resultado final fue brillante: cuatro músicos con impedimentos motores, escogiendo y tocando en tiempo real para crear música, todo con sus ondas cerebrales.

Una de sus actuaciones fue capturada en este corto documental de nueve minutos por Tim Grabham y el profesor Eduardo Reck Miranda, quien encabezó el proyecto.

Echa un vistazo a su brillante actuación aquí:

Las interfaces cerebro-computadora nos han llevado hasta aquí y nos están llevando aún más lejos.

Ya hemos visto interfases cerebro-computadoras que nos pueden ayudar a controlar los brazos protésicos con pensamientos y restaurar los sentidos del oído y el tacto a la gente sin ellos.

Hay mucho más trabajo que hacer en estos campos, por supuesto, pero pronto un día, podríamos estar escuchando, viendo y visitando más actuaciones y proyectos como este.

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