Fitness Revolucionario: la otra forma, de estar en forma.

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“Cuando uno enseña, dos aprenden” .- Robert Heinlein

Hola! Soy Marcos, creador de fitnessrevolucionario.com y líder de la Revolución :-).

Algunos de los recuerdos más claros de mis primeros años son los ataques de asma y las noches en el hospital con la máscara de oxígeno. Después se sumó una alergia severa a los ácaros e inyecciones semanales para controlarla. No sé si fruto de esta infancia ‘enfermiza’ o por genética, pero cuando se supone que uno debe empezar a desarrollarse y crecer yo era todavía muy delgado (preocupantemente delgado según mi madre, pero las madres siempre se preocupan).

A los 15 años, decidido a ganar músculo, empecé en el gimnasio, con la receta habitual. Todas las máquinas que podía, 4-5 veces a la semana (tal como decía el instructor) más ejercicio aeróbico en la cinta. Logré algún resultado, y en total un par de kilos ganados, pero cuando cumplí 18 y empecé la Universidad lo dejé; me parecía demasiado esfuerzo para tan poco retorno y entre los viajes todos los días (el campus estaba en otra ciudad) y los estudios no tenía mucho tiempo libre.

A los 23 años, ya trabajando, decidí de nuevo probar suerte con el gimnasio, intentando ir también 4-5 veces a la semana. Así durante 10 años, religiosamente, haciendo siempre la misma rutina: 40 minutos de máquinas y 20 minutos en la cinta, día tras día. El resultado fue que 10 años más tarde mi cuerpo seguía igual, con el mismo peso, y la misma fuerza. Por una parte era frustrante, muy frustrante. Por otra me consolaba pensando ‘al menos me veo delgado y no pierdo fuerza‘, lo cual no estaba del todo mal, especialmente viendo cómo la mayoría de mis amigos y compañeros de trabajo habían ido engordando constantemente durante los últimos años. Quizá no se podía pedir mucho más al cuerpo pasando los 30.

Pero un día en un museo, viendo las imponentes esculturas clásicas, me vino a la cabeza la idea de entrenar como ellos. Si en aquella época no existían máquinas de ejercicios, ni sofisticados aparatos, ¿cómo lograban esos cuerpos?.

Empecé a investigar sobre métodos clásicos de entrenamiento, los programas de las fuerzas especiales de diferentes ejércitos y las transformaciones de las estrellas de cine. Leí cientos de libros sobre la materia y contacté a decenas de expertos. Y el gran secreto es que todos estos métodos de entrenamiento, que de verdad dan resultados, no se basan en máquinas, sino en movimientos naturales, que utilizan todo el cuerpo de una manera coordinada. Empecé a entrenar sólo con mi cuerpo. Después con kettlebells y algún peso libre, y los resultados me impresionaron. Gané más musculatura en 6 meses que en todos mis años anteriores con máquinas.

La Revolución empezaba a formarse.

Después me hice la misma pregunta aplicada al ámbito de la nutrición. Si obtenemos mejores resultados entrenando como lo hacían antes, ¿será que también debemos comer como lo hacían antes?. Empecé a investigar sobre el tema, y vi que no era el primero con esa idea. Abundaban los estudios científicos sobre todos los beneficios de seguir dietas ancestrales (Paleo, Weston Price etc), como intenté reflejar en la pirámide alimentaria evolutiva.

Reduje mi consumo de cereales (hasta entonces la base de mi alimentación), eliminé losalimentos procesados (por muy sanos que prometieran ser) y aumenté las grasas y proteínas de calidad en mi dieta. La mejora en mi estado de ánimo, energía y físico fueron enormes.

Mi visión sobre el mundo del fitness y nutrición había cambiado para siempre. No había vuelta atrás.

En pocos meses había ganado músculo, perdido grasa y tenía más fuerza que nunca,haciendo muchas veces lo contrario de lo que recomiendan los expertos. Me empecé a interesar (algunos dicen que obsesionar) por cómo funciona el cuerpo y nuestra capacidad para modificarlo. Es una máquina increíble, pero desconocida por  gran parte de la población.

Y lo más triste, lo que realmente me animó a lanzar este blog, es que gran parte de la información que escuchas de los nutricionistas tradicionales, de los médicos, de los gimnasios, de la televisión y de las revistas especializadas es equivocada, o en el mejor de los casos incompleta.

Algunos lectores me han preguntado cuáles son mis credenciales para escribir lo que escribo, muchas veces en contra de la ‘opinión general’; al fin y al cabo no era entrenador personal ni nutricionista (*). Mi respuesta es que gracias a esto tengo la capacidad de analizar la industria desde fuera, con una visión global, sin haber sido ‘adoctrinado’ por ella, y con mi propia experiencia (y la de otros muchos de los que aprendí) darme cuenta de sus serios problemas.

Pero me considero un estudiante, no un gurú. Este blog es mi forma de motivarme a seguir aprendiendo, y ojalá ayudando a transformar otras vidas a través de la Revolución del Fitness.

Gracias por leer.

Marcos.

Puedes escribirme a fitnessrevolucionario@gmail.com

PD: Te recomiendo La Revolución y Manifiesto del Fitness Revolucionario para entender un poco mejor mi filosofía.

(*) Desde hace ya tiempo sí asesoro a clientes y gimnasios, me he certificado en Nutrición y disciplinas como CrossFit, pero me sigo considerando un estudiante más que un “profesional”.

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